Este blog recoge mis vivencias. Recuerdos y pensamientos de una infancia y adolescencia difíciles.

lunes, 14 de junio de 2010

1916-2010

Si hay dos personas a las que adoro, esas son mi iaia Quimeta y mi iaio Cesc; los padres de mi padre.

Ya sé que casi todo el mundo adora a sus abuelos, pero en mi caso sería imposible no hacerlo. Mi iaia Quimeta, es la que cuando comemos paella los domingos, va repartiendo sepia y gambas de su plato a todos sus nietos hasta que se queda sin nada para ella. Es la que, después de 30 años, nos sigue haciendo cosquillitas en los brazos. Es la que hace que toda la familia deseemos que llegue la verbena de San Juan, para poder comer sus deliciosos caracoles con conejo.
Toda la familia se ríe con cariño cuando pronuncia mal alguna palabra, y estoy segura de que piensan que por su incultura, mi abuela sabe muy poco de casi nada. Pero lo cierto, es que ella sabe un poco de casi todo, aunque prefiera callar cuando los demás debatimos sobre cualquier tema.
Mi abuela Quimeta es la que me mete dinero en el bolsillo cuando estoy distraída, la que compra jamón del bueno para los niños y la culpable de que me encante caminar descalza.
Mi iaia tiene unos ojos serenos y azules como el mar, y a mí me encanta zambullirme en ellos.

Mi iaio Cesc, siempre fue duro, severo y recto. Nos enseñó que aunque uno no tenga estudios, nunca debe faltarle la educación.
Gracias a él, aprendimos a sentarnos a la mesa correctamente, a no apoyar la cabeza sobre el brazo, y a no levantarnos hasta que los demás hubieran acabado de comer. Mi iaio siempre dice que por muy bien que se coma fuera de casa, la comida nunca es tan buena como la que hace mi abuela. Aún a veces le pellizca la mejilla con cariño, mientras los dos se ríen.
Mi iaio es un hombre de 94 años, que posee una memoria prodigiosa. Es un hombre muy culto a pesar de su edad y la época que vivió, pues estudió todo lo que pudo, y antes de perder la vista, tenía por costumbre leer cualquier cosa: libros, mapas, propaganda...
Ya tenía la vista muy mal, pero él cogía una lupa, y acercando sus ojos al periódico hasta tocarlo con la punta de su nariz, conseguía leerlo entero, aunque aquello le llevase horas.
Aún se le nublan los ojos cuando recuerda los horrores vividos durante la guerra. Nunca fue capaz de contármelo todo de principio a fin, porque siempre llegaba a un punto en que no podía continuar. Por eso su historia la reconstruí cosiendo los retales de su vida que me iba regalando.

Los padres de mis abuelos habían sido muy amigos desde siempre. Eran de la misma edad, y jugaban juntos allí en Andalucía. Cuando crecieron, se vinieron los dos a Barcelona y continuaron su amistad incluso después de casarse. Por eso cada uno entraba en la casa del otro, como si fuese la suya propia.
La madre de mi abuela, mi bisabuela, decían que tenía "don". Nunca se dedicó a ello, y probablemente nunca fue consciente. Pero en la barriada, todos sabían que era una mujer "especial", con una bondad fuera de lo común. Aunque mi abuela nunca me ha contado en qué consistía exactamente ese "don", y nosotros nunca hemos sido demasiado creyentes en...nada.

La madre de mi abuelo, murió teniendo él a penas tres meses, y su padre se caso dos veces más.
Durante su infancia, mi abuelo aprendió lo básico en la escuela, pero pronto se tuvo que poner a trabajar. Sin embargo siempre fue una persona con hambre de sabiduría, y durante unos años estuvo acudiendo a la escuela nocturna cada día al salir del trabajo.
Mi abuelo tiene una teoría muy interesante, y es que a Franco lo eligió la iglesia para "poner orden en España". Dice mi abuelo, que durante la república, España estaba avanzando a pasos agigantados, en todos los sentidos. En las escuelas, ya no se enseñaba la creación del mundo según la Biblia. Ya no lo enseñaban todo basándose en la religión, para así tener al pueblo dominado por la ignorancia, sino que a los niños se les empezaba a enseñar las cosas tal y como eran.
Y a pesar de que en el país seguía dominando la religión, cada vez lo hacía menos, cosa que a la Iglesia Católica no le hacía ni pizca de gracia. Por eso creyeron oportuno apoyar una dictadura, con un caudillo que llenase al pueblo de represiones. Que hiciese una limpieza de "maricones", "moros" y mantuviese a la mujer siempre en un segundo lugar.

Poco a poco, las tropas franquistas fueron colonizando los pueblos de España, excepto algunos pueblos de Catalunya y alguna comunidad más, que se resistieron y pidieron voluntarios para luchar contra el ejército franquista. Así fue como mi abuelo se unió al bando republicano, y llegó a ser Sargento, recomendado por un cabo con el que tenía bastante amistad. Este cabo fue el que le propuso para el puesto, cosa que a mi abuelo al principio no le hizo mucha gracia. Sin embargo, hacía falta dirigir la guerrilla, para que ante el mundo, los rojos no constasen como un grupo de bandoleros, sino como ejército organizado. Y el cabo amigo de mi abuelo, le dijo: "no seas tonto, si no te haces sargento tú, se hará otro. Y siempre es mejor mandar, a que te manden".
Así que mi abuelo aceptó, y para ello necesitó formarse y estudiar topografía, para aprender a hacer partes de guerra.
También sé que se sacó el carnet de conducir durante la guerra, porque conducir un vehículo siempre podía servir para mejorar y procurarse un puesto donde no corriera tanto peligro.

Durante la retirada, se exiliaron en Francia. En aquél momento, Francia estaba totalmente dominada por los nazis. Cuando descubrieron que eran soldados anti franquistas, les metieron en un campo de concentración en los Pirineos, donde por suerte no se ensañaron demasiado con ellos. Simplemente, tenían que tenerles encerrados en algún sitio. Con el tiempo disfrutaron de cierta libertad, y algunos de sus compañeros marcharon a otros países. A mi abuelo no se le presentó esa oportunidad, así que se quedó trabajando en Francia durante tres años.
Sin embargo, sus compañeros y él, comenzaron a recibir órdenes de que tenían que viajar a Alemania. Al principio, se hicieron los locos, pero llegó un momento en que les presionaron demasiado, y mi abuelo tuvo que tomar una decisión. Sabía que si iba a Alemania, les meterían en las cámaras de gas. así que se dirigió al consulado español, y pidió que le preparasen los papeles para regresar a España. A sabiendas también, de que volvía a un país que ya estaba dominado por la dictadura, y evidentemente no sería bien recibido por su condición de republicano durante la guerra.

Cuando llegó a España, le estaban esperando dos guardia civiles. No le esposaron, pero sí le acompañaron durante todo el trayecto en tren hacia la cárcel provincial de Huesca, haciéndole miles de preguntas. Entre otras, por qué había llegado a hacerse sargento. Mi abuelo nunca se echó atrás, pero tampoco tuvo nunca una actitud altiva. Simplemente habló con franqueza. En su defensa, sólo dijo que durante la guerra, hubiese aceptado cualquier puesto que le procurase evitar el peligro. También sacó su carnet de conducir, para demostrarles que era verdad lo que decía.
Durante mucho tiempo, le hicieron las mismas preguntas a mi abuelo, para ver si alguna vez cambiaba su declaración, pero no lo consiguieron.

El horror que mi abuelo vivió en el campo de concentración, no fue nada comparado con lo que pasó en la cárcel. Allí cada mañana, les hacían ponerse en fila y cantar el cara al sol con la mano levantada. Todo aquél que se negara, era fusilado.
Durante el día les tenían a trabajos forzados. Unas veces allanando montaña, y otras construyendo cañones. Los vigilantes llevaban en las manos un fusil, y una vara de madera. La vara era para castigar al pobre preso que desfalleciera de cansancio, y el fusil para matarlo si salía corriendo.
Cada noche, mientras el resto dormía, elegían a unos cuantos y los llevaban al patio. Los valientes gritaban: "compañeros, me van a fusilar!... viva la república!". Y los guardas se decían entre ellos: "no te cabrees, que diga lo que quiera, que éste dentro de un rato ya no hablará más".
Dice mi abuelo que uno de los presos, prefirió suicidarse abriéndose la cabeza contra un muro, antes de ser fusilado por los fascistas.

Los presos de guerra no pasaron hambre gracias a los presos comunes, que compartían con ellos los alimentos que sus familiares les llevaban a la cárcel. Cabe decir que muchos de estos presos, el único delito que habían cometido era ser homosexual, o robar un trozo de pan para comer.

Mi abuelo pasó años de cárcel en cárcel, construyendo cañones y carreteras por toda España. Y con el tiempo, cuando las cosas mejoraron, le enrolaron en el ejército en condición de soldado. Sin embargo su cargo de sargento durante la guerra, siempre iba por delante. Los altos cargos a menudo se sentían avergonzados de tener que explicarle a un superior, algo que él conocía mejor que ellos. Cosas como hacer la instrucción o cargar un fusil. Por este motivo, a pesar de haber luchado en el bando contrario, los demás militares le tenían cierto respeto.
Y así fue cómo mi abuelo sobrevivió y en 1946 pudo volver a casa y casarse con la hija del mejor amigo de su padre. Mi abuela Quimeta.
Cómo consiguió burlar a la muerte en tantas ocasiones, es algo que aún él se pregunta. Fue una mezcla de suerte, fuerza y esperanza.

Mi madre me repite muchas veces que mis abuelos son ya muy mayores, y que me tengo que hacer a la idea de que en cualquier momento morirán. Pero me pide algo que para mí es imposible. Simplemente no puedo imaginar mi vida sin mis iaios. El día que ellos falten, la Navidad perderá su magia, los domingos serán grises y la palabra familia dejará de tener sentido.

24 comentarios:

  1. Qué suerte que aún tengas a tus abuel@s vivos!!! y suerte de poder saber todas esas cosas, vidas muy duras pero que forman parte de nuestra historia.
    Desde luego, una persona a admirar mucho tu abuelo.

    Ay que ver, que tenga que oir todavia a mucha gente que diga que con Franco se vivía mejor...

    un beso, y aprovecha y exprime mientras puedas a tus abuelos!

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  2. Sí Maeva, mi iaio tiene 94 años, y mi iaia 86. Y todo el cariño que me faltó por parte de mis padres, me lo dieron ellos.
    Por desgracia aún hay mucha gente franquista. Yo he llegado a escuchar en el pueblo de mi madre, en cáceres, a niños de 9 años cantando el cara al sol, te lo puedo jurar. No he sentido más pena en toda mi vida.
    Un beso guapa.

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  3. Nati la vida de tu abuelito parece de pelicula, que grande ha sido su suerte en la vida para poder sortear tantos peligros e injusticias.

    Nati yo creo que el destino de ellos era que estuvieran juntos, por eso él siempre salio adelante en todo, para poder formar una fámilia con tu abuelita.
    Que raicez tan hermosas tienes y que bendición tan grande es que ellos esten tan presentes en tu vida.

    Un beso tesoro y un abrazo muy grande.

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  4. Que bonitos recuerdos conservas de tus abuelos. Que ternura destilas comentando sobre ellos y que agradecida. Esos momentos de felicidad ya nadie te los va a quitar Luna.
    Eres super maja.
    Un abrazo maja.

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  5. qué tierno y qué duro a la vez lo que cuentas, Nati, qué bueno tener esa familia que os reunís alrededor de un conejo con caracoles o lo que sea, y que tu abuela te ponga dinero en el bolsillo y esas cosas... mi abuela me quería mucho, de hecho tenía dos nietos favoritos y yo era una de esos dos, también porque mi padre era su hijo favorito en todo, él la adoraba a ella y ella le adoraba a él, y fíjate fue el único que se le murió, y mi abuela siempre decía que de todos los males que te puedan venir en la vida el peor es la muerte de un hijo, ya nunca se recuperó de eso... y ya te digo, a mí me daba lo que en Valenncia se llamaban las 'estrenas' de Navidad, y me decía que no le contara a nadie cuánto dinero me había dado, para que no se enteraran mis otros primos... y bueno sólo conocí a esa abuela porque los otros tres ya habían muerto cuando yo nací, así que tienes mucha suerte de tenerlos contigo y de tratarlos tanto... y de la época de la guerra, qué horrible todo lo que cuentas, qué escalofrío y qué malos eran los que mandaban, cuánto odio y cuánta maldad gratuita... y qué horrible dilema ése de elegir entre volver a España o irse a las cámaras de gas... creo que el único país que trato bien a los exiliados parece haber sido Méjico... un beso fuerte y gracias por contarnos esta historia...

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  6. Opino como Norma, es un relato que llega a los más hondo. Disfrutar de los abuelos y el cariño que profesan por ti no tiene precio. Les tocó vivir una época dura, el franquismo, con sus penas y escasos recursos, infancias duras. Mientras duren disfrútalos.
    Un beso

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  7. Me has recordado a mis abuelos, haberlos perdido me dejó sin red, sin sostén.

    Eso que dices que tu abuela: sabe poco de casi nada, pero sabe mucho de casi todo, creo que sabe mucho más de lo que dice, es maravilloso contar con ellos, que tus hijos puedan conocerlos, eso no se paga con nada.

    Ha sido muy dura la vida de los inmigrantes, en el caso de tu abuelo la guerra civil, a nosotros poco nos contaban de las penurias pasadas, siempre estaban llenos de alegría.
    Eran como libros llenos de aventuras.

    Besos tesoro y que vivan mucho más!

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  8. Hola Leonore!. Yo también creo que tuvo mucha suerte. Él dice que en parte se debió a que tuvo muy buenas amistades que le dieron buenos consejos.
    Un besito guapa.

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  9. Hola Graciela; a mis abuelos les quiero a la par que a mi madre. Es adoración lo que siento por ellos. Como tú dices, que cuando murieron los tuyos te quedaste sin red... así me siento yo. Como que mis abuelos son la red que sujeta a toda la familia. El nucleo de unión.
    Cuando ellos no estén, sé que la familia se desperdigará, y cada uno tirará por su lado. No quiero ni pensarlo. Un besito guapa

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  10. Hola Lía!. Eso hago, los disfruto todo lo que puedo, y doy gracias a que los estoy pudiendo disfrutar tantos años, incluso mis hijos. Esa suerte no la tiene casi nadie. Un beso

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  11. Hola Norma!. Tienes razón, que estos momentos de felicidad con mis abuelos nadie me los va a quitar. Mis hijos han podido conocer a sus bisabuelos, y eso no tiene precio. Un besito preciosa

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  12. Hola Manuelilla!. Qué bonito que también hayas tenido una iaia que te quisiera tanto. A mi abuela le pasó un poco como la tuya, que sentía devoción por su primogénito, que era mi padre, y fue el único que se le murió, con tan sólo 42 años.
    Definitivamente,nuestros viejitos estaban hechos de otra pasta, mucho más resistente que la nuestra.
    Sabes?, se me olvidó poner una anécdota que me explicó mi abuelo, ahora editaré la entrada para añadirlo. Mi abuelo me explicó que algunos presos de guerra se negaron a ser fusilados por los fascistas, y en concreto uno de ellos, se suicidó golpeándose la cabeza contra el muro. Fuerte, muy fuerte esta anécdota. Me parece de una valentía admirable.
    Un besito

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  13. Nati, ¡me ha encantado tu post! ¡Como dice Norma, ¡que bonitos recuerdos guardas de tus abuelos! Es muy bonito albergar todos estos sentimientos, todas estas sensaciones tan bellas.
    ¡Que longevos son tus abuelos, madre mía! A pesar de que mi abuelo fue uno de mis abusadores, me criaron ellos, el y mi abuela, y soy de hace años, a pesar de tener otros estudios, auxiliar de geriatría/enfermería, que es un trabajo que me apasiona, por todo el amor que se les puede dar y que ellos tanto agradecen. A mi me encanta cuidarlos como me gustaría que me cuidaran a mi, cuando llegue a esa edad, si llego, ¡que espero que si!
    Un beso y abrazo muy grande!

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  14. dios mio, qué suicidio tan horrible, tan duro, tan expresivo... mi padre murió también joven, a los 46...

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  15. Hola, Nati, escribes muy bien y, sobre todo, con mucho sentimiento, que es lo que importa. Me alegra ver cómo hay gente que ama a sus mayores. Yo perdí a todos mis abuelos antes de los 14 años y he perdido incluso a mis padres, a él hace más de 10 años y a mi madre hace poco más de 1 año. Y soy hija única, sin hermanos ni hijos, así que esa soledad, ese sentirse sin parentela, se hace aún más patente y dolorosa...Por tener, sólo tengo a mi marido y a un buen amigo que me quiere mucho, pero para de contar, así que disfruta mucho de tus seres queridos y hazles gozar los años que les queden, que eso no tiene precio. He leído que decías haber sufrido malos tratos o abusos durante tu infancia, siento mucho que eso te haya ocurrido, pues nada hace más daño a un ser humano que lastimarle de ese modo durante su infancia, pues es algo que arrastrará como un pesado lastre durante el resto de su vida. Yo tengo al menos la suerte de que tuve una infancia modesta, con las dificultades económicas que ahora no tengo, pero feliz, y eso vale su peso en oro, ojalá ningún niño sufriera nunca más un maltrato o abuso, de ningún tipo, que educar no es maltratar. Y razón le doy a tu abuelo, las dictaduras y el fascismo para quien lo quiera, desde luego que las personas no hemos nacido para que nos unzan como a bueyes. Como dijera Dolores Ibárruri: "mejor morir de pie que vivir de rodillas". Un beso fuerte y me uno a tu blog.

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  16. Hola Luna!, tocas un tema importante en tu comentario, y es el de cuidar a los viejitos. Yo admiro la labor de la gente que trabaja en los geriátricos y que se les ve tan dedicados a los viejitos. No todo el mundo vale para eso y tienes razón, deberíamos tratarles como nos gustaría que nos tratasen a nosotros en un futuro. Un besito guapa

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  17. Sí que murió joven tu padre Manuela. El mío con 42. Ahora estoy un poco "cagadita", porque comencé a tener desajustes intestinales hace unos años, y me he de hacer el lunes un enema opaco. No es la prueba lo que me da miedo; es el resultado, porque cuando tienes padres fallecidos de cáncer, pues ya sabes que los médicos te insisten mogollón en hacerte las pruebas para descartar.
    Ya sé que es necesario, y que seguramente no tiene por qué ser cáncer, pero hija... yo estoy cagada!!

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  18. Hola Mayte!, bienvenida a mi rincón. Siento que te encuentres tan sóla; siento mucho lo de tus padres. Seguiré tu consejo y disfrutaré todo lo que pueda de mis iaios. Un besito

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  19. Mi abuela fue alguien también muy especial en mi vida. Desgraciadamente hace mucho que se fue, pero aún me acompaña, siempre que la necesito.
    Un beso, bonita
    Natacha.

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  20. Nati te encuentras bien tesoro?

    Te extraño, dije hace ya tanto tiempo que no sé nada...espero verte pronto, besos!

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  21. No vull saber res dels Espanyols. Avui he plorat llegint-te. He recordat les històries que el meu pare m'explicava de petit, recordant quan va viatjar per tota Espanya defensant la República. Poques vegades s'havia emocionat. La guerra, el que va viure i el que va veure el va endurir molt. Recordo quan sobre l'any 77 o 78 li vaig comprar una entrada per anar al Palau d'Esports a veure un recital de cançó, i com es va emocionar en veure onejar una bandera republicana entre el públic. Em va dir:-era la bandera per la que vaig lluitar, la que vaig defensar. El meu pare no va anar a la guerra a defensar Espanya. Hi va anar a defensar uns ideals de democràcia i de llibertat. No era un revolucionari, ni anarquista (no els podia ni veure)ni comunista (no hi combregava però admirava el seu sentit de l'ordre i la disciplina) Durant anys he esperat en va un bri d'esperança de restauració democràtica a l'Estat Espanyol. Duia la bandera al cor, al cap, em sentia "republicà". Però ara que veig la independència molt més possible, la desitjo. Només per ofendre aquests "espanyolistes nacionalistes" votaré sempre quie pugui opcions independentistes. És el millor que ens podria passar als Catalans i als Espanyols, separar-nos. Però, no tinc cap il.lusió en la independència de Catalunya. L'he anat perdent aquests darrers anys. I no he vingut a usurpar-te el blog, perdona'm l'extensió. Només crec en les persones. Tots aquells que s'avergonyeixin de ser espanyols són els meus amics. I per això en tinc pocs. La gran majoria d'Espanyols s'identifiquen amb una bandera que ha guanyat dues guerres: la militar i la ideològica. I per a mi segueix essent la bandera del Franquisme, de la Monarquia, i l'altra ja fa temps que no interessa només que a quatre vells nostàlgics. Els espanyols s'han traït a ells mateixos. Avui llegint-te per internet he anat a parar al teu blog. I volia dir-te que t'envejo per tenir el teu iaio viu encara. El meu pare es va morir amb 82 anys. Ja en fa 10. Al menys li vaig poder donar una alegria molt gran:tenir una neta. No sé si tens fills, no he llegit més coses teves per ara. Però et diré que no hi ha cosa més trista que no tenir fills. Molta salut!

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  22. querida Nati, qué fue de ti? sigues bien?

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