Este blog recoge mis vivencias. Recuerdos y pensamientos de una infancia y adolescencia difíciles.

domingo, 16 de mayo de 2010

Platos rotos

No recuerdo un momento de mi infancia sin maltratos. Hasta los 10 años lo hizo mi padre, aunque siempre se ensañaba más con mi hermano, por ser el mayor. A él le pegaba con una rabia desmedida, como quien pega a su peor enemigo, mientras le insultaba hasta la saciedad:
"hijo de la gran puta, te voy a matar, te voy a estampar contra la pared, te voy a abrir la cabeza, eres un inútil de mierda, nunca serás nada en la vida..."

A veces le propinaba latigazos con la correa hasta hacerle sangre. Una vez fue porque nos pilló despiertos, jugando a las palabras encadenadas a la hora de dormir. Le rompió el labio, le hizo heridas por todas partes y la hebilla de la correa se le quedó clavada en el tobillo.
Por eso mi hermano chilló de dolor, y eso hizo que mi padre se enfureciese más todavía.

A mí en cambio me sujetaba las manos para inmovilizarme, y con la mano que le quedaba libre me abofeteaba una y otra vez, mientras me chillaba con la boca tan pegada a mi oído, que podía sentir su aliento. Y si lloraba, aún me pegaba más, así que aprendí a llorar en silencio cuando él se marchaba, dejándome el cuerpo y el alma doloridos.

Cuando vomitaba algún medicamento que mi estómago no toleraba, sus gritos hacían retumbar las paredes. Me amenazaba diciendo que si volvía a vomitar, me lo haría comer.
Nunca jamás pude volver a tomar una pastilla efervescente en toda mi vida.

A veces, cuando era bueno, acariciaba mi manita con sus enormes dedos. A veces, me hacía cosquillas en la oreja con su bigote, y yo reía sin parar. A veces lanzaba con furia mis muñecos de peluche contra la pared..."quieres a tus muñecos de mierda más que a mí!!"...
Yo recogía mis muñecos, y con besos les curaba sus heridas. Luego, les acostaba a mi lado por la noche para que me protegiesen, y me tapaba la cabeza con la sábana.
A veces me despertaba aterrada en medio de la noche, después de un mal sueño. Intentaba llamar a mi madre. Intentaba gritar su nombre, pero sólo salía de mi garganta un hilo de voz...un susurro desesperado que nadie más oía excepto yo.

A partir de los 10 años, continuó mi madre. Sólo que ella lo hacía psicológicamente.
No la culpo; la muerte de mi padre la trastornó. Perdió a su gran amor siendo aún muy joven,
y se vio obligada a trabajar más horas de las que tiene el reloj, para sacarnos adelante.
A veces pienso que ella hubiese preferido que los muertos fuésemos mi hermano y yo. Y por eso nos trataba con desprecio y nos miraba siempre con esos ojos llenos de odio.

Pero mi hermano ya no era aquél niño indefenso que aguantaba los golpes sin llorar. Había cumplido 14 años, y pegarle ya no era tan fácil sin que plantase cara.
Por eso cuando murió mi padre, mi hermano comenzó a entrar y salir de casa cuando le daba la gana, a desobedecer las órdenes de mi madre, a dejar de estudiar...

Por eso habían discusiones día tras día, gritos, insultos, patadas a las puertas, platos rotos...
Y yo me quedaba encerrada en mi habitación, soñando con escapar de allí y escribiendo historias sobre "Blanca", mi yegua voladora invisible, que se colaba por mi ventana para llevarme a un mundo mágico entre las nubes, donde yo era la reina.

Mi madre solía decirme que lo que pasaba en casa, debía quedarse en casa. Que a nadie le importaban "nuestras cosas". Ahora entiendo por qué....

Hace poco le recordé todo lo que pasó durante mi infancia, porque nunca habíamos hablado sobre ello, siendo ya adulta.
Me dijo que me lo estaba inventando. Que ni mi padre ni ella nos habían puesto nunca la mano encima a mi hermano y a mí, y que era mala porque yo sólo recordaba las cosas malas de mi padre, cuando él a mí me quería con locura. Que no tenía vergüenza y que mi imaginación era increíble.

Supongo que debe ser muy duro para una persona que ha maltratado a sus propios hijos, tener que reconocerlo. Quizás sea cierto que no recuerda nada. Al fin y al cavo, durante años mi madre no disfrutó de una buena salud mental.
Sin embargo, yo aún lloro al recordar todo aquello. Luego miro a mis hijos, y les abrazo fuerte, fuerte...hasta el infinito.

10 comentarios:

  1. Nati cúanto lo siento!, hoy hablábamos con mi hermano menor este tema.
    Que lo hemos sufrido los dos mayores, golpes por nada, insultos por nada.
    Nunca lo he hablado con mis padres, perdonar y ponerme bien ha sido el consejo de mi terapeuta a los 19 años, hoy tengo 50.

    Hoy mi hermano menor me ha planteado, habré sido un hijo no deseado?, a mi mamá me lo repitió hasta los 26 años, también así porque sí me golpeaba, no le hacía frente, por eso detesto la violencia en cualquiera de sus formas!

    Te he imaginado acunando tus muñecas, protegiéndolas, abrazos!

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  2. Es una pena que antes estas conductas no fuesen consideradas maltratos, verdad?. Tus padres podían pegarte cuanto quisieran, pero siempre era "para educarte". Los maltratadores sólo eran considerados como tal, cuando eran borrachos o drogadictos. Entonces sí estaba mal visto lo que hacían. Sin embargo, conozco muchos casos de gente que fue maltratada por unos padres intachables, respetados por los amigos y vecinos, y muy buenas personas cara a los demás.
    Sabes lo que más me duele, Graciela?...la cara con que mi madre me miró cuando le reproché los maltratos. Me miró con asco, con indignación, como si me lo estuviese inventando. Me sentí incluso mal conmigo misma.
    Y la verdad es que nadie diría que mi madre me maltrató durante años, viendo lo dulce y cariñosa que es ahora con mis hijos.
    En parte me alegro de que haya cambiado. Me alegro por mis hijos y por ella.
    Pero en parte no puedo evitar sentir tristeza, porque eso me hace pensar que a mis hijos los quiere con locura, de una forma que yo nunca pude ni soñar que me quisiera a mí.

    Un abrazo muy fuerte Graciela

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  3. ¡Que impotencia da cuando encima de todo lo que te han hecho pasar, te dicen que te lo inventas y que solo recuerdas lo malo!!! ¡Que rabia!!
    Madre mía! ¡Vaya infancia habéis tenido, digna de olvidar también!!
    A mi con mi familia me ha pasado igual con mis hijos, no entiendo tampoco porque con ellos se comportan de una manera, y con nosotras de otro! Yo creo que se sienten culpables y es su manera sutil de descargar su culpa.
    Me gusta tu blog! Un beso!!

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  4. Gracias Luna!.
    Yo creo que es lo que tú dices; que se sienten culpables e intentan de alguna manera, remendar sus errores tratando bien a nuestros hijos.
    Un abrazo fuerte

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  5. Cómo decirle a alguien que nos maltrataban! los dos gozan de una excelente reputación en sus trabajos, en el barrio, imposible!

    Tengo miedo que al decirles algo, me lo desmientan en la cara y ahí todo terminaría.
    Soy mayor, ellos también, lo dejamos así.

    Con los nietos son excelentes, hasta me han llamado la atención si ponía límites, no pegar son chiquitas, nunca en la cabeza les hace mal.

    Creo que mi mamá se sentía muy desgraciada cuando joven, me refiero a que no era feliz, los golpes que recibíamos de nuestro padre? porque al llegar del trabajo ella le decía que habíamos hecho tal o cual cosa, cosas de niños, juro que éramos buenos.

    Creo que nos sirve para no hacerlo con nuestros hijos, con ningún niño.
    Hablar y hablar que los hijos deben ser deseados.

    Es bastante complejo crecer sin un beso, un abrazo, mirar que los padres de los amigos sí lo hacían, en esa època ni se nos ocurría contar lo que sucedía en la casa! temíamos que la paliza fuera peór.

    La primera vez que me echaron, me fui de mi abuela paterna, ella crió once hijos sola porque enviudó a los 29 años, tomadita de la mano de nuevo a mi casa, a mi papá lo retó!
    ni te cuento cuando volvió a su casa, la paliza que me dieron...por entonces no sabía que era mejor.

    Abrazos!

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  6. Nati, me conmueve leer las cosas que escribes, pero qué bueno que puedas trasladarlas al papel y así escupirlas de dentro, y qué bueno que tengas la valentía de contarle a tu madre lo que fue esa época, y qué malo que tu madre te mire así y encima te trate de desconsiderada con ellos y llena de fantasía, fantasía la que necesitabas para lidiar con ellos dos... siempre he pensado en porqué las madres han permitido eso, por qué madres como la tuya seguían psicológicamente atadas y bien atadas a esos hombres tan violentos, violentos incluso con sus propios hijos, y luego las reacciones de tu hermano, tan naturales, cómo está ahora él? qué tal le ha tratado la vida? has visto PRECIOUS la película? no sé, a lo mejor te da mal rollo pero a mí me pareció buenísima, un poco ingenua porque esa profesora maravillosa ya me dirás de dónde la sacas en la realidad, pero bueno oye que algo bueno tenía que haber en la vida de Precious, pero a mí la que me encogía el corazón era la mamá de Precious, precisamente por ser su mamá y tratarla así... eso era lo más duro de encajar... en mi caso mi mamá natural me abandonó después de nacer y mi mamá de verdad siempre ya ha sido otra, otra a la que quiero porque es mi única mamá, pero bueno ya sabes no puedes evitar aquí y allá pensar dónde estará y si pensará en su día de parto... por respeto a mi mamá nunca hablo de estas cosas ni las menciono con mis amigos, o sea que casi nadie sabe esta condición mía, claro que ahora podrían leerla aquí, pero bueno es bastante remoto que alguno de mis amigos llegue hasta tu blog así que correré ese riesgo... un abrazo y sigue contándonos...

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  7. Manuela, yo siempre me he preguntado lo mismo: por qué mi madre permitía que mi padre nos pegase?. Le he dado muchas vueltas durante años, y mi única respuesta es que, hace unos años, esto no se consideraban malos tratos. Es decir, que el perfil del maltratador era el borracho, el drogadicto, el que también pegaba a la mujer...
    Pero el caso de mi padre, como el de tantos otros maltratadores del mismo tipo, era el de un hombre trabajador, respetado por vecinos y amigos, que hacía tareas de voluntariado, que respetaba a su mujer, y además con unos altos valores morales.
    Se suponía entonces que no eran maltratos, sino educación estricta. A él también le habían educado con mano dura, y a mi madre también. Por eso ellos jamás se plantearon que lo que hacían era maltratar.
    Te voy a contar una anécdota: Una de las veces que mi padre llamó hijo de puta a mi hermano, mi madre se le quedó mirando con cara de desaprobación. Después, mi padre se disculpó con mi madre, por la parte que le tocaba en el insulto. Entiendes lo que quiero decir?...no se arrepintió de la barbaridad que le había dicho a mi hermano, sino porque el insulto había salpicado a su mujer.

    A veces mi madre se ponía en medio de mi hermano y mi padre, para evitar que "se pasara". Porque mi padre cuando pegaba, no miraba ni cómo ni dónde. Supongo que a mi madre le daba miedo que mi hermano pudiese ir con la cara marcada al colegio, y le hiciesen preguntas.
    Un beso, linda

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  8. Ah!, no te he contestado sobre mi hermano: él ahora está bastante bien.Nunca hablamos de ello.
    No he visto precious, pero si va de malos tratos no creo que lo haga. Todas esas películas de malos tratos, a veces tengo que dejar de verlas a medias, como la del bola, que no puedo...es superior a mis fuerzas.
    Besos

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  9. claro, pues ni se te ocurra ver Precious entonces... tienes razón, seguro que a tu madre le parecía lo normal, educar a los hijos en la disciplina, y punto, yo he presenciado verdaderas palizas -en el culo nada más- de la madre de un amigo mio al niño con unos ocho años, y ella es una tía dulce y risueña y es más su hijo la adora -incluso ahora de mayor- y bueno le pegaba palizas al culo bien largas como lo más normal... ahora si viera eso lo denunciaría a la policía... es cierto, es que España ha dado un giro monumental desde que nosotros crecimos al mundo actual en el que viven nuestros hijos... menos mal! saludos...

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  10. Nati, que triste forma de pasar la infancia. No entiendo a los padres de uno, tu sabes que en mi infancia y adolescencia sufri de abusos sexuales, pero también sufri de abuso fisico en ocasiones y abuso verbal. Se lo que se siente que te hagan sentirte como un animal temeroso, luchando por sobrevivir día a día.
    Nati tal vez suene muy feo , pero habia ocasiones en que me sentia como si fuera un perro que va pasando por la calle y quien quiere le tira una patada o un insulto por feo.
    Yo creia que todas las familias eran asi, hasta que empeze a platicar con compañeras de la escuela y ellas contaban como convivian en sus casas, yo nunca contaba nada de esto, me inventaba una familia féliz.

    Nati eres una mujer muy fuerte, me da gusto lo que cuentas de tu hermano que esta bien.

    Te mando un beso muy grande y un abrazo.

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