Este blog recoge mis vivencias. Recuerdos y pensamientos de una infancia y adolescencia difíciles.

jueves, 13 de mayo de 2010

Nací...

Nací en una familia humilde, de madre modista y padre operario en una fábrica de acero.
Mi madre en aquél tiempo era una mujer cariñosa y sometida siempre a las decisiones de mi padre.
Él, en paz descanse, era un hombre bueno, con grandes valores en la vida. Sin embargo había tenido una educación muy estricta por parte de mis abuelos, y su forma de educarnos era... lo que hoy en día sería calificado como maltrato.
Tenía un genio incontrolable. Sin embargo, era un hombre solidario y fiel a sus principios: entre otras cosas, colaboraba como voluntario en la Cruz Roja y era delegado sindical de la UGT.

Recuerdo épocas malas, de escasez de dinero en casa. Y recuerdo cómo un día, mi padre se encontró una cartera tirada en la calle. En la billetera, habían 16.000pts de entonces.
Se pasó toda la mañana intentando localizar al dueño de la cartera, hasta que al fin consiguió devolvérsela intacta. Supongo que otro se hubiese quedado el dinero, pero mi padre nunca se lo hubiese perdonado a sí mismo.

Es curioso cómo crecí temiendo y odiando a mi padre hasta los 10 años, que él murió. Y hoy 20 años después, es cuando me doy cuenta de lo mucho que me parezco a él. En sus principios y también en sus arranques de ira, aunque yo nunca le haya puesto un dedo encima a mis hijos.

Cuando mi padre murió de cáncer, no pude evitar sentirme liberada. Hasta hace poco, no me di cuenta de todo lo que le había echado de menos a lo largo de mi vida. Pero en ese momento, yo era tan sólo una niña, que había pasado sus 10 años de vida temiendo las palizas de su padre.
Yo nunca quise que se muriera; no tenía esa malicia ni era consciente de lo que es la muerte. Pero no sufrí. No sufrí como sé que sufriré el día en que me falte mi madre.

Todo cambió desde entonces. Mi madre se desquició por completo mientras mi hermano se volvía cada vez más rebelde.
Hablar, jugar, respirar... todo molestaba a mi madre. Nunca hacíamos nada bien.

Recuerdo, entre otras muchas anécdotas semejantes, la vez que me quedé hablando cinco minutos con unos compañeros al salir del colegio.
Mi escuela estaba a dos pasos de casa; desde la ventana de la habitación de mi madre, se podía ver perfectamente. Ella se asomaba por la ventana para controlarme siempre, y aquél día (tendría yo 12 o 13 años) me vio charlando y riendo con una niña y un niño de mi clase.
Sé que no me demoré en subir. Sé que no estaba haciendo nada malo. Tan sólo recuerdo cómo al llegar a casa, mi madre me comenzó a pegar hasta que me arrinconó contra la cama de mi hermano, y con unos zuecos de madera de los que se llevaban en aquella época, comenzó a pegarme desesperadamente, mientras me chillaba "puta" una y otra vez.

Yo vivía y crecía en aquél ambiente, como si fuese algo normal que todas las puertas de casa estuviesen agujereadas, por las patadas de mi hermano cada vez que discutía con mi madre. Como si fuese normal estudiar y hacer los deberes entre gritos ,insultos y llantos diarios.
Como si fuese normal no mantener nunca una conversación cordial, un "qué has hecho hoy en la escuela?", un " cómo estás?", "te quiero" o un simple abrazo.

7 comentarios:

  1. Nati, no sé si estas cosas que escribes son de veras tu vida o son noveladas, porque claro en un blog uno nunca sabe si los demás están inventando historias trabajando ficción o abriendo una puerta... sea como sea escribes con alma y eso se nota... mi papá también se murió cuando yo era niña, tenía 7 años, pero al contrario que tú yo sí lloré y sí que lo tenía idealizado, de hecho siempre le he buscado en los hombres que he conocido y siempre he deseado que ese papá que se me fue estuviera desde algún lugar dándome la mano, seguro que no era tan maravilloso como yo me lo he imaginado, pero así se quedará para mí, guapo y sin envejecer, como un retrato de Dorian Gray... me gustaría saber más de tu vida, por favor sigue escribiendo este blog que me parece que va a resultar maravilloso y todo un descubrimiento...

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  2. Hola Manuela. Gracias por tus palabras.
    Nunca había escrito un blog sobre mi vida. Hay cosas que no me gusta recordar... sin embargo, ahora a mis 31 años, después de tanto tiempo conviviendo con mi depresión, es cuando me estoy tomando en serio lo de ir al psiquiatra y seguir todas sus recomendaciones.
    Él me dio su número de teléfono por si sufría alguna crisis, y también me recomendó escribir en un papel todo lo que me angustiase; cualquier idea que considere importante para contarle en la siguiente visita.
    De ahí surgió la idea de crear este blog. Por desgracia todo lo que en él está escrito y escribiré, es la verdad sin adornos.
    Un beso

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  3. pues es una terapia muy buena, hay que vomitar lo que a uno le corroe por dentro, lo malo y lo bueno, y en realidad no creas todos los que alguna vez hemos tratado de ser escritores hemos volcado nuestros 'fantasmas' en el papel, lo quieras o no es una catarsis que todos sufrimos en uno u otro momento, y te diré que leo muchas cosas por aquí y por allí y tú tienes ángel escribiendo, así que sigue que te hará bien a ti y a los demás por poderte leer... yo nunca he ido al psiquiatra pero al psicoanalista sí y en el fondo no deja de ser un poco lo mismo, mi psicoterapeuta lo llama 'asociación libre de ideas' y viene de Freud como sabrás, se trata de tumbarte en un diván, nada nuevo, e ir largando por esta boca lo que te viene a la mente, y la mente hace asociaciones tan curiosas que terminas la sesión y todavía te preguntas dónde tenías guardado/almacenado eso que te salió con tu voz... pues para mí es parecido a escribir, empiezas sobre algo personal y no sabes hacia dónde te va a llevar... un paso más y estás escribiendo novela... buen fin de semana Nati

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  4. Buen fin de semana Manuela, me ha encantado conocerte

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  5. Me imagino una casa de ladrillos rojos y llenos de hollín y la padre de Billy Elliot gritando que van a llegar tarde al piquete. No sé si esto es real pero como cuento es fantástico. Un canto de ballena.

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  6. Hola pescador de ballenas. La verdad es que, con tu comentario y el de Manuela, preguntándome si era una novela... no he podido evitar soltar una sonrisa. Pensaba para mis adentros: "y eso que sólo he explicado una pequeña parte de mi niñez".
    Un beso!!

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  7. Encantada de conocerte, guapa.
    Un besico.

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