Este blog recoge mis vivencias. Recuerdos y pensamientos de una infancia y adolescencia difíciles.

viernes, 21 de mayo de 2010

Incesto

Durante muchos años, hubieron dos cosas de las que nunca pude hablar, hasta ahora.
Una de ellas fue su nombre. Dani. No podía ni pronunciarlo, ni mucho menos referirme a él como "el padre de mi hijo".
La segunda cosa que nunca pude contar ni a mis amigos más íntimos, fue la relación que Dani mantenía con su hermana menor. Durante mucho tiempo me sentí sucia y culpable de haber mantenido relaciones con un depravado.

El padre de Dani, era alcohólico y un viva la vida. Maltrataba brutalmente a su mujer y a su hijo (puñetazos, objetos punzantes y charcos de sangre por toda la casa). Le excitaban las prácticas sexuales violentas y humillantes para la mujer.
A la única que nunca puso un dedo encima, fue a su hija Isabel. Saltaba a la vista que ella era la preferida de su madre y no permitía que su marido se ensañara con la niña.

Dani debía tener unos 15 o tal vez menos cuando sus padres se separaron y la custodia la asumieron los abuelos paternos.
El padre, con el tiempo conoció a otra mujer y se fue a vivir con ella. La madre comenzó a prostituirse en un club, y allí conoció a un camionero con el que inició una relación seria.
Y Dani, que ya tenía 16 años, se echó una novia mayor de edad.

Él siempre me hablaba de Lucía, su gran amor (de hecho, me hablaba tanto de ella que yo me sentía como un segundo plato). Según él, Lucía le traicionó, le engañó con otro, le sacó "todo el dinero", se quedó con su casa...
Pero mentía, como siempre. La verdad es que Lucía le quiso con locura y le mantuvo durante los dos años que estuvieron juntos. Ella le pagaba los vicios, los caprichos, el alquiler, hacía las tareas de la casa... lo hacía todo. Y él la humillaba y la pegaba. Así que como es lógico, la chica acabó huyendo de él, tal como hice yo tres años más tarde.
Al quedarse sin una mujer que le mantuviera, Dani se vio obligado a volver a casa de sus abuelos.
Su hermana en cambio, pasó toda su infancia y adolescencia dando tumbos, de casa de un familiar a otro, pues siempre acababa peleada con todos ellos.

Un día, más o menos al año de salir con Dani, unos delincuentes del barrio con los que él realizaba "trabajos", le acusaron de chivato de la policía y le amenazaron de muerte. Tenía que huir, así que su tía Lourdes le pagó el alquiler de un piso fuera del barrio, más sus correspondientes facturas durante años.
Lourdes siempre intentó compensar a Dani por los maltratos sufridos por parte de su hermano, sacándole de todos los líos en los que se metía, y manteniéndole. Cosa de la que Dani se aprovechó toda su vida.

Al poco tiempo de vivir en ese piso, Dani me comunicó que su hermana Isabel se había peleado con su madre, y se había ido de casa. Que había pensado traerla a vivir con él. Recuerdo cuánto me costó disimular mi angustia.
Isabel me odiaba. Me tenía unos celos enfermizos, igual que se los tuvo a Lucía en su momento. Yo siempre intentaba ser amable con ella, pero por su parte sólo recibía malas caras, indirectas y desdenes.

Estaba claro que Isabel lo que quería era toda la atención de su hermano, y lo conseguía. A veces sentía que era yo la que sobraba. Sentados los tres en el sofá viendo la tele, se decían cosas al oído mientras me miraban de reojo y se reían.
A veces Dani la mandaba a dormir para quedarse a solas conmigo (ella tan sólo era un año menor que yo, pero él siempre la consideró una niña... aunque yo también lo era). Isabel no podía soportar que Dani y yo estuviésemos en el sofá del comedor en actitud cariñosa, y su entretenimiento preferido era interrumpirnos constantemente con cualquier excusa. Sólo tenía que llamar a su hermano, y éste corría a su habitación a satisfacer sus caprichos.

Al principio, aunque me incomodaban estas situaciones, era incapaz de ver algo sucio en ellas. Pensé que se trataba simplemente de celos de hermana, pero cada vez habían más evidencias de que ahí había algo más que tan sólo ellos dos entendían.
No puedo describir con exactitud, qué fue lo primero que me hizo sospechar que la forma en que Dani quería a Isabel, no era la de cualquier hermano. Esas cosas se sienten; se intuyen.
Recuerdo un día en la playa. Dani podía pasarse horas mirándola mientras jugaba con las olas. Le encantaban esas carcajadas espontáneas y locas que Isabel soltaba siempre sin venir a cuento. La miraba como sólo sabe mirar una persona enamorada.

Una vez hubo un beso... Se besaron en la cara, casi en la comisura de los labios, y mientras se acercaban, fue como si un imán invisible atrajera sus labios. La expresión de Dani fue indescriptible. Cerró incluso los ojos cuando ella le rozó los labios durante un segundo.

Con el tiempo, él me dio unas llaves de su casa. Yo cada día esperaba a que mi madre se fuese a trabajar a las 6 de la mañana, y en seguida me vestía y me iba a casa de Dani.
A menudo los encontraba durmiendo juntos en ropa interior. Otras veces que ella dormía en su propio cuarto, en cuanto oía que yo llegaba y me dirigía a la habitación de su hermano, se presentaba allí y se sentaba en medio de los dos toda la mañana.

Muchas veces intentaba normalizar aquellas situaciones, y me sentía mal por tener pensamientos retorcidos sobre ellos dos.
Pero llegó el momento en que a Dani le mandaron al servicio militar. Y sorprendentemente, Isabel comenzó a tener un acercamiento conmigo. Un día, fuimos a tomar algo y me confesó que su hermano abusaba de ella cuando era pequeña. Omitiré los detalles, pero básicamente me dijo que no la obligaba a la fuerza, sino que era una especie de juego entre los dos en el que nunca la llegó a penetrar. Que ella no sabía que eso estaba mal porque era pequeña. Pero que su hermano, 4 años mayor, sabía muy bien lo que hacía. No recuerdo si me dijo que él tenía unos 13 o 14 años cuando sucedió.

No la creí, o no quise creerla, no sé. Pensé que Isabel sólo quería separarnos por sus celos enfermizos, y que sería capaz de inventarse cualquier cosa para conseguirlo. De hecho lo había estado intentado desde el principio.
Isabel me hizo prometer que no le contaría nada a su hermano. Quería que yo le dejase pero sin involucrarla a ella en el motivo. Sin embargo no le dejé, y me odio por ello. Aún no entiendo cómo ante tantas evidencias, no fui capaz de ver lo que sucedía entre ellos.

Tiempo después cuando al fin dejé a Dani, su propia madre me confirmó que aquella historia que me contó Isabel era cierta, aunque no como ella me lo había explicado. La mujer admitió que lo que hubo siempre entre sus hijos fue una relación incestuosa que aumentó en la adolescencia. Por eso ella nunca quiso que sus hijos viviesen juntos. Pero de nada servía porque Isabel siempre se escapaba para estar con su hermano.

De hecho, antes de separarse, la madre pilló a su hijo a punto de penetrar a Isabel, y amenazó a Dani con contárselo a su padre que en ese momento no estaba en casa. Dani, temiendo la paliza que recibiría de su padre, ese mismo día metió en su mochila algo de comida, robó 2.000pts a su madre y se escapó de casa. Lo que pasó cuando regresó, es algo que nunca quise saber.

Aquél día en que me enteré de la verdad, vomité varias veces y me juré a mí misma que jamás volvería con él.

14 comentarios:

  1. Hola bonita, vaya historia, te toco un elemento bueno, menudo bicho, tuviste un calvario bien joven, ahora mira para a delante, lucha y disfruta, la vida es bonita, cuidate un beso de madre y abuela.

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  2. Nati, eres una mujer valiente, estupenda y maravillosa.Has abierto tu corazón y has dado un paso muy importante dejando una relación destructiva, que ya es mucho... Te admiro wapa. ¡Qué valiente eres!
    Un beso.

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  3. Me has llevado a pensar, que cuando una se pone de novia tan jovencita no puede entender semejantes historias.
    En la adolescencia -aparte de lo que una padezca en su hogar o no-, sentimientos encontrados, inmaduréz.

    Realmente el tenía una familia muy conflictiva, es incesto y abuso sexual -no es necesario la penetración-.

    Y qué podías hacer con tus sospechas, lo que veías, nada!

    Por suerte no lo tienes cerca, besos tesoro :)

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  4. Hola Olina y Rosalianm!; me ha hecho bien explicarlo. Lo tenía guardado desde hacía como 13 o 14 años, y me he sentido liberada. Muchas gracias!; un besito.

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  5. Hola Graciela!.
    Cuando pasó el tiempo y me hice mayor, recordaba un montón de cosas y no dejaba de preguntarme: cómo pude ser tan inocente de no darme cuenta de cosas tan evidentes?. No sólo con este tema de la hermana, sino en general...Qué clase de persona era yo, que me creía todas las mentiras que me contaba, aún cuando no se sostenían por ningún lado?. Es que me conformaba con cualquier explicación incoherente que me contara.
    Supongo que fue la niñez y la falta de experiencia en la vida.
    Un abrazo Graciela.

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  6. Ahí Nati, con dos ovarios...así se hace maja. ¡Venga amiga, que hay que echar la porquería fuera y no quedársela dentro!
    Un abrazo y te seguiré, si me dejas claro.

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  7. Hola Nati, me alegro de que hayas soltado todo esto, seguro que te sientes menos pesada por dentro al sacarlo... en cuanto a la adolescencia, bueno uno se lo cree todo porque todavía está virgen, yo me tragaba unas mentiras de mi segundo novio que me decía que no tenía nada con su mujer que ahora me hago cruces... enhorabuena por atreverte...

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  8. Nati he sido una tremenda ingenua, aún hoy a mis años sigue algo dentro mío, soy de la que cree, las explicaciones me suenan coherentes y zás en algunas oportunidades me llevo aún hoy grandes sorpresas.

    Creo que tiene que ver con la crianza, la niñez llevada, la búsqueda de cariño.

    Abrazos!

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  9. Hola Norma, gracias por los ánimos. Estoy encantada de que estés aquí. Un abrazo.

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  10. Hola Manuela. Uf!, estar con un hombre casado, debe ser horrible. Nunca me ha pasado, pero tengo alguna amiga que ha estado con un hombre casado, y lo típico: que él con su mujer no tenía relaciones, que ella era malísima y que se iban a separar en breve... bueno, mil historias, todas mentira claro. En realidad nunca tienen intención de dejar a la mujer.
    Un beso

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  11. Graciela, no sabes cómo te entiendo. A veces mi amiga Irene y yo (Irene es otra ingenua de la vida, más buena que el pan la pobre), nos reímos y todo porque no se puede ser más tonta que nosotras. Yo siempre le digo: tenemos un cartel en la frente, que dice "me dejo tomar el pelo". Porque aún de mayores ya, confiamos demasiado en los demás. A veces cuando das la mano, te toman el brazo. Y nunca aprendemos.
    Un abrazo

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  12. efectiviguonder, lo que pasa es que aunque sufrí mucho y perdí mi inocencia con él, de algún enrevesado modo fue bello lo que vivimos y no te lo creerás pero casi era un padre para mí, lo más duro no fue perder un novio sino un padre por segunda vez...

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  13. Te entiendo Manuela. Hay muchas mujeres que buscan en sus parejas una figura paterna. Y claro que fue bonito. Toda historia de amor lo es, hasta que una se da cuenta de que no puede ser.
    Sólo que en tu caso, debió ser más difícil acabar con la relación. Lo digo porque yo al final ya estaba desenamorada. Pero dejar a alguien de quien estás enamorada, sabiendo que esa relación jamás llegará a ningún lado...te parte el alma.

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  14. hey q buena historia y q bien q te liberaste creeme t hace mucho bien saludos desde mexico y felicidades por tu blog

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